Camino en la caminata de Susan G. Komen por mi tía Marina.
Y voy a hacerla en tacos.
Cualquiera que haya conocido a mi tía entendería por qué. Marina usaba tacos para todo y a todos lados. Eran parte de ella. Era una de las mujeres más elegantes, luminosas, divertidas y cariñosas que tuve el honor de conocer, y tenía uno de los corazones más grandes que puedan imaginarse.
Por eso, cuando pensé en cómo quería homenajearla, no había otra opción. Me voy a poner mis tacos y voy a caminar por ella.
Nuestro equipo se llama El Arcoíris de Marina porque los arcoíris se convirtieron en esa pequeña señal que nos recuerda que ella sigue con nosotros.
En esos días en los que la extrañamos más, en los días que se hacen un poquito más difíciles, recurrimos a nuestro ángel de la guarda. Le pedimos un poco de fuerza, una señal, un pequeño recordatorio de que sigue cuidándonos. Y, de alguna manera, justo cuando más lo necesitamos, su luz vuelve a encontrarnos.
A veces, aparece en forma de un arcoíris.
Y cuando lo vemos, sabemos.
Si tuviste el honor de conocer a Marina, seguramente la recordás como nosotros. Siempre elegante, siempre en tacos, pero muchísimo más hermosa por la persona que era. Era luminosa, divertida, cariñosa y tenía un corazón enorme. Tenía una sonrisa que iluminaba todo, unos abrazos que te hacían sentir en casa y una manera muy especial de hacer que cada persona se sintiera querida, simplemente por estar cerca de ella.
Su luz no era algo que tenía que buscar. Le salía naturalmente.
Estaba en su sonrisa.
En sus abrazos.
En la forma en que te hacía sentir visto y querido.
En cómo amaba a su familia.
En la manera en que simplemente era.
Y esa luz es parte de lo que nos dejó.
Por eso El Arcoíris de Marina es mucho más que el nombre de nuestro equipo. Es nuestro recordatorio de que, después de la tormenta, siempre puede volver a aparecer la luz. De que las personas que amamos nunca se van del todo. Siguen viviendo en los recuerdos que nos hacen sonreír, en las pequeñas señales que encontramos en el camino y, sobre todo, en todo el amor que dejaron en nosotros.
Así que voy a hacer estos kilómetros caminando en tacos, en honor a una de las mujeres más elegantes, luminosas, divertidas y amorosas que tuve el honor de llamar mi tía.
La voy a llevar conmigo en cada paso, así como ella sigue acompañándonos con esa luz que dejó en nuestras vidas.
Por ella.
Por su luz.
Por su amor.
Por cada arcoíris.
Por Marina.